28 de mayo de 2012

Nunca fue mejor

Nunca fue mejor
Lunes, 28 de Mayo de 2012 04:26
Escrito por Juan Gonzalez Febles

Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) Casi cien personas esperan por
un ómnibus del transporte público automotor que no aparece. Son las 7,40
AM de un día laboral en Lawton, La Habana. Nadie es selectivo. Se trata
de atrapar un ómnibus. No importa que sea la ruta 69 o el articulado y
asiático P2. Hay que salir hacia El Vedado. parque-dolores_habana_cuba

Desde allí todo será más fácil.Todos miran con ansiedad en lontananza
con la esperanza de que algo con ruedas aparezca. Lo ideal: un ómnibus.
Pero no nos engañemos. No se trata solamente de la actual crisis o de
algo pasajero con solución a corto o mediano plazo. Desde 1961, el
transporte en Cuba nunca fue mejor.

Estamos en el emblemático parque Dolores de Lawton. El parque fue
construido allá por la década de los 40 del pasado siglo XX, durante el
gobierno del presidente Ramón Grau San Martín. Es uno entre tantos
parques habaneros de la época, construido para el confort de los
habaneros. Cuenta con árboles, cómodos, sólidos e incluso duraderos
bancos de madera y hasta un área con aparatos para los niños. Esta abre
sus puertas en la tarde y cuenta con columpios, tiovivo, canales y
cachumbambés. Difiere de los parques construidos en la etapa
castro-revolucionaria en que a estos le faltan árboles y la sombra
estimulante que aportan. Los bancos son incómodos, escasos o
simplemente, brillan por su ausencia. Más que lugares para el confort y
el solaz de la población, parecen concebidos para albergar
concentraciones de público con fines políticos de movilización.

La parada del ómnibus está ubicada en la mitad de la cuadra, con el
parque de fondo y en ella se encuentra posicionada la mayoría de los que
esperan por el ómnibus, pero no todos. Para ser más específico, todos
esperan transporte. Pero no todos, transporte público por ómnibus.
Algunos tratan de parar taxis, específicamente los taxis por cuenta
propia conocidos como boteros. Otros, digamos las jóvenes más bellas y
agraciadas, aspiran al auto stop o la gratuita botella, como se la
conoce en Cuba.

La espera por el ómnibus que no llega puede prolongarse por 20, 30 y
hasta más de 40 minutos. Para paliar el stress, la gente habla mal del
gobierno. Primero se comienza con un comentario tímido sobre la cantidad
de guaguas
–ómnibus- paradas por falta de piezas de repuesto en los paraderos.
Alguien se refiere a la responsabilidad que tiene el gobierno con la
terrible situación del transporte.

AG, un hombre de entre 70 y algo más años, expresa en voz alta y sin
miedos: -A esta gente no le importa un carajo que no haya transporte o
que uno se joda. Lo de ellos es resolver en el momento y ya. Por eso es
que compran guaguas y no piensan en piezas de repuesto. El lio de ellos
es resolver cuando la calle se calienta. Compran o resuelven regaladas
un paquete de guaguas y no les importa un carajo si después, hay o no
piezas de repuesto porque lo de ellos es refrescar cuando la cosa está
caliente. Luego, veremos..."

Una anciana muy bien vestida, lo mira con superioridad desde unos
espejuelos que han resbalado casi hasta la punta de su nariz. –Mire
señor –le dice altanera- Antes las guaguas estaban entre 3 y 5 minutos,
es verdad. Pero muchos críticos de hoy, no tenían los ocho centavos para
viajar con comodidad en aquellos tiempos. Para ellos se hizo la
revolución, pero ahora, son estos los peores críticos y culpan al
gobierno de todo...

-Mira vieja, -responde exasperado y muy agresivo- a esta gente no le
importa que uno tenga o no tenga guaguas, porque ellos se lo cogieron
todo y andan por ahí en sus carros con aire acondicionado. Lo único que
les importa es estar ahí en el mangoneo, gracias a la pila de chivatones
que aguantan y aplauden como tú. ¡No joda...!

Mientras, los más jóvenes se ríen o se aburren de algo que hace tiempo
dejó de importarles. Pienso que es mejor pasar por alto algo tan
cotidiano que aburre. No vale la pena detenerse en una escena
costumbrista que por repetida, simplemente cansa. El descontento
generalizado con el gobierno, en Cuba dejó de ser noticia.

El transporte público nunca funcionó con eficiencia desde 1961.
Inmediatamente que el recién estrenado gobierno revolucionario confiscó
la Cooperativa de Ómnibus Aliados (COA) y los Autobuses Modernos SA, el
transporte público automotor colapsó. La situación no va a mejorar hasta
que no alcancemos la transición democrática y hasta el último de los
responsables de esta situación, sean desplazados del poder absoluto que
ostentan.

No se trata de cambiar los ministros de transporte que se han sucedido
hasta hoy. Ninguno ha servido. Desde el siempre ordinario, incompetente,
histórico y comandante de la revolución Guillermo García, hasta el
anodino y casi desconocido ocupante actual de esa poltrona ministerial.
Todos han sido y son iguales. Da igual uno que otro. A fin de cuentas,
oficialmente el culpable es y será el mismo: el embargo norteamericano y
los siempre a mano y queridos enemigos del norte.

Aunque están anunciados chubascos y turbonadas, la temperatura sube y
los ánimos se encrespan. He decidido regresar a mi casa y posponer la
salida. Vendrán tiempos mejores o quizás peores. Algo cambiará, pero
mejor será que suene lo que sonará. ¡Que pare el chinchín y caiga el
aguacero! Esto aburre y hace mucho calor en La Habana.

Para Cuba actualidad: juan.gonzlezfebles1@gmail.com

http://primaveradigital.org/primavera/component/content/article/121-sociedad/4179-nunca-fue-mejor.html

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