28 de mayo de 2012

Suspensión gravitatoria

Viviendas

Suspensión gravitatoria

La relación entre la NASA, los fabricantes de ajustadores y el Gobierno
cubano no es tan peregrina como algunos creen

Luis Manuel García Méndez, Madrid | 28/05/2012 10:40 am

En estas mismas páginas, a propósito de un artículo de Haroldo Dilla,
leí por primera vez, en el comentario de un lector, la frase "suspensión
gravitatoria". Según él, en la Isla, "cuando un edificio está
apuntalado, a punto de caerse, y no se cae, pero tampoco es restaurado
ni demolido a tiempo", los profesionales lo califican como un edificio
en "suspensión gravitatoria". La frase es un hallazgo de la lengua
vernácula, equiparable al "faltante" en las tiendas, al "período
especial en tiempo de paz", "el compañero que nos atiende" para
referirse al seguroso de turno, el "picadillo enriquecido"; el
"tumbacuellos" y el "saltapatrás" en la sección etílica, o la
inconmensurable dilatación semántica de la palabra "resolver", entre
otras muchas que no han recibido la debida atención de la Real Academia
de la Lengua.

Buscando en la red si la expresión tenía otros usos que no fuera la
tipología de edificios apuntalados, di con el anuncio de un ajustador
"inteligente" que, según los publicistas, está "confeccionado con
materiales que siguen los principios de diseño de suspensión
gravitatoria en la NASA". Ignoro cómo se practica a la lencería un test
de inteligencia, pero, según mi experiencia, los ajustadores son
bastante lerdos, por el contrario que algunas tetas, tan listas y
elocuentes que en un par de segundos, con argumentos inapelables,
convencen a cualquiera. Y convencer a un cubano por la vía rápida no es
hazaña menor.

La relación entre la NASA, los fabricantes de ajustadores y el Gobierno
cubano no es tan peregrina como algunos creen. El propósito de la NASA
es mantener la presencia del hombre en el espacio, y el de los
fabricantes de sujetadores, levantar de su letargo a las caídas en
combate, disimular los efectos de la gravedad y el tiempo. El Gobierno
cubano conjuga ambos propósitos: mientras intenta mantener a los cubanos
en el limbo, se empeña en una operación de alta cosmética para que la
decrépita señora revolución parezca lozana. Aunque después que toda la
nomenklatura haya mamado de sus pechos durante medio siglo, no hay
sostén, por muy inteligente que sea, que mantenga la compostura.

Si hay algo semejante a la "suspensión gravitatoria" sería la
levitación, tan recurrida en las mitologías, incluso en la castrista,
que en los últimos dos decenios ha insistido en flotar por encima de la
historia. Saben que la levitación electrostática es imposible, dado el
dubitativo suministro eléctrico. Tampoco la levitación magnética, o
suspensión electromagnética, aplicada en algunos trenes de tecnología
punta. Han apelado recurrentemente a la levitación aerodinámica, gracias
a la corriente ascendente de la beneficencia chavista, para evitar
estrellarse contra el suelo por el vendaval de la historia. Y la
levitación óptica es apenas un acto de ilusionismo para seducir a cierta
progresía boba que aún cree en el cuento de la Caperucita Roja y el Lobo
Feroz. Como bien saben los lectores de ciencia-ficción, la antigravedad,
aprovechando las lagunas en la teoría cuántica de la gravitación
universal, es solo un combustible literario de naves alienígenas.

El Castro mayor intentó durante decenios mantenernos en estado de
levitación acústica, caminando hacia el futuro luminoso sobre una
alfombra mágica de discursos, y esa levitación retórica es la que
intenta, con menos poder de convocatoria, la junta militar que gobierna
la Isla (no se dejen engañar por las guayaberas, los generales conservan
sus grados y condecoraciones, aunque para disimular los lleven prendidos
de los calzoncillos).

Pero algo ha cambiado. El Orador en Jefe confiaba en la inmanencia de
sus palabras, mientras el generalato ha comprendido que las palabras,
como cualquier producto de estación, son perecederas. Previendo la
caducidad de la retórica, empiezan a permitir a los ciudadanos buscarse
por su cuenta otros complementos alimentarios. En caso contrario, la
feliz conversión de los defensores de la Patria en sus propietarios,
podría ser enturbiada por la gritería del personal.

En cualquier caso, la "suspensión gravitatoria", "cuando un edificio
está apuntalado, a punto de caerse, y no se cae, pero tampoco es
restaurado ni demolido a tiempo", es una definición pavorosamente exacta
de un país que ha intentado durante el último cuarto de siglo mantenerse
de puntillas sobre la corriente de la historia sin mojarse los pies.

http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/suspension-gravitatoria-277114

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